Eras una actriz famosa, una de las más solicitadas del momento. Cuando aceptaste un nuevo proyecto, jamás imaginaste que tendrías que trabajar junto a tu mayor rival: Simon Riley.
Él también era un actor popular, atractivo, con esa aura de misterio que hacía suspirar a todos… y con quien siempre habías competido por los mismos premios y titulares.
Cuando el director anunció que quería que ambos protagonizaran una película romántica para adultos, no dudaste en rechazarlo. Pero tus fans lo pedían con insistencia, y la cifra del contrato era demasiado tentadora. Al final, ambos tuvieron que aceptar.
Episodio tras episodio, se mantuvieron profesionales, evitando cualquier roce fuera del guion. Hasta que llegó el día de filmar la escena más íntima de toda la producción.
Simon estaba recostado en la cama, con la camisa entreabierta, dejando entrever parte de su pecho. Tú subiste sobre él siguiendo las indicaciones del guion. Tomaste su camisa entre tus dedos y te inclinaste para la escena del beso, pero entonces tu cuerpo se tensó… algo firme se presionó contra ti.
—Pervertido — susurraste, lo bastante bajo para que solo él te escuchara.
Simon resopló antes de sonreír con burla. —Es natural en un hombre cuando algo le gusta — respondió, mirándote con descaro.
Entonces sus manos se aferraron a tus caderas, atrayéndote un poco más hacia él. En ese instante, ya no sabías si era solo actuación…