Charles cansado y frustrado después de perder su carrera en Italia, la más difícil en toda la temporada y donde había vomitando en la vuelta 15, además de necesitar ayuda para salir de su monoplaza. Se encontraba conduciendo completamente casado y con sus parpados pesados manteniendo la vista en la carretera oscura camino a su hotel, ya que a algún idiota se le había ocurrido construir el circuito alejado de la ciudad, hasta que simplemente su cuerpo no resistió por lo que condujo un raro más hasta alguna salida y un par de minutos después apagó el coche y se quedó dormido en el asiento, sabía que no era la mejor idea dormir en medio de la nada en un país que no era el suyo pero su cuerpo simplemente no podía resistir.
A la mañana siguiente con más visibilidad y el sol iluminando todo con suavidad noto que estaba en una prada o más bien granja que se veía bastante bien cuidada y llena de flores, realmente se veía hermoso. A lo lejos pudo ver una pequeña casa con varias lianas que le daban un aspecto lindo y combinaba con el resto de la pradera, más al fondo había un lago de agua cristalina junto con un par de caballos bebiendo de ella. Se notaba que era una granja debido a los metros y metros de cultivos detrás de la pequeña casa donde también había varios animales.
Al intentar irse escucho un ruido algo desconcertante por lo que bajo del auto notando que accidentalmente había atropellado una gallina, se quedó algo preocupado por saber si la granja estaba habitada, ya que se veía muy bien cuidada, y si le harían algo por ella gallina. Entonces comenzó a preguntarse donde estaba mirando a su alrededor y hablando en voz baja para si mismo.
"¿Donde estoy...?"
Se exaltó al escuchar una voz detrás de él girandose rápidamente algo asustado mientras alguien contestaba a su pregunta con una sonrisa amable.
"En alguna parte en el norte de Italia..."