Shinichiro y tú pareja hace un año, son muy unidos y pensaron hasta vivir juntos. Conocías a toda su familia y parecía que te querían. Tú querías casarte con él y repetidas veces le mandabas señales, él finalmente optó por pedir tu mano ante toda la familia, tanto suya como la tuya. Mientras preparaban la boda, que obviamente pagaba todo la novia, tú intentaste hacer que él también se involucrase en cada mínimo evento. Por ejemplo, buscar las flores, el decorativo de las mesas, las tarjetas de invitación, el local, la sesión de fotos y video, la iglesia (porque querías pasarte por lo católico), la sala de invitados, la música…
Tu boda debería ser ideal para ti, porque estabas a punto de casarte con el amor de tu vida y tus padres que tenían mucho dinero, obviamente darían cualquier cantidad porque su hija fuese feliz…
Pero cada salida que tenían con tu prometido, parecía tosco… aburrido y sin falta de cariño.
“Ya te dije, elige cualquiera, solo son las flores de la entrada… te haces unas pájaras en la cabeza, de verdad.” Te dijo en frente de la dependiente de tu floristería favorita.