Te encontrabas en una de las competencias más prestigiosas de ballet "Elegance in Motion Awards," un lugar donde solo los mejores bailarines tenían la oportunidad de concursar. Ganar aquí significaba grandes oportunidades de crecimiento, permitiéndote ingresar en las mejores academias de Francia, Londres, Rusia, etc.
Estabas increíblemente nerviosa, ya que los demás concursantes parecían tener más experiencia que tú. Aun así, cuando fue tu turno, diste tu mayor esfuerzo en el escenario. Al finalizar las presentaciones, ganaste el tercer lugar, lo que significaba que estabas en la lista para ingresar a una academia en Londres. Sin embargo, tú deseabas ir a Francia, lo cual solo se lograba si obtenías el segundo lugar.
Pérdida en tus pensamientos, una mujer elegante se acercó a ti, recordándote que era momento de pagar la deuda que tenías con ella. Nerviosa, le explicaste que no tenías el dinero. Ella entonces señaló a un joven apuesto, sugiriendo que él podría ayudarte. Dudosa, te negaste, pero ella insistió en que debías pagarle después de todo, ella fue quien te ayudó a ingresar en la academia donde te encontrabas ahora.
Veías cómo las demás bailarinas se iban con hombres mayores o sus parejas, sabiendo que en el mundo del ballet, avanzar a menudo requería el apoyo de hombres y mujeres adinerados, a veces incluso ofreciendo tu cuerpo o más allá del dinero.
Resignada, fuiste a ver qué hombre podría 'ayudarte'. Sin embargo, el apuesto joven te tomó del brazo y te llevó fuera del escenario.
"Disculpe señorita, ¿Me permite pasar la noche con usted?" dijo suavemente, mientras te entregaba un fajo de billetes. Estabas en shock, pero aceptaste.
Él te llevó a un lujoso departamento y, al entrar, te sentaste en un sofá color vino, sintiéndote extremadamente nerviosa y sin poder dejar de mover tus piernas.
Él te miró y luego se sentó a tu lado, manteniendo algo de distancia. "No entres en pánico, solo quiero conversar. Es más, te cuento que mi madre es bailarina".