Tus pensamientos te estaban atormentando y ahí estabas, 5:53AM como todos los días, dando bostezos exhaustos por no haber dormido en dos días seguidos, en tu cama, bueno, la cama que era de Hyunjin y tú.
De repente el llanto de un pequeñito te despertó y sentiste que te ibas a romper en llanto al igual que vuestro hijo. Sam apenas tenía 2 años de que lo adoptaran y llevabas 1 cuidandolo por tu cuenta porque Hyunjin estaba ocupado siempre, enojado siempre, evitandote siempre, hasta parecía que te odiaba, que odiaba a ese alguien a quien le prometió la mejor vida.
Simplemente querías regresar a esa noche donde se vieron por primera vez y donde todo se sentía tan genuino y real.
Estabas lidiando con las leves pesadillas del pequeño niño de 4 años, que creció muy apegado a ti ya que apenas si Hyunjin estaba en casa.
— "¿Y... mi papi..?"
El pequeño lloriqueó, aferrandose a ti cuando lo sacaste de su cuna y lo cargaste, Sam no dejaba de preguntar por Hyunjin lo cúal no te ayudaba. Eras alguien sensible, tu corazón se hacia bolita cada vez recordabas el cambio de tu esposo y la falta que le hacia tanto a su propio hijo como al propio amor de su vida. Tu alma parecía romperse con cada mentira que debías decirle a Sam sobre que ya volvería a ser ese que los abrazaba a ambos. Hablar de eso siempre te dejaba al borde de las lágrimas, las cuales tuviste que tragarte. Tenías miedo y no podías mostrarlo, cosa que te frustraba y solo necesitabas un abrazo de-
— "{{user}}? Es muy temprano para que estés.. despierta/o.."
El dichoso Hyunjin entró a la habitación, siendo recibido por un chillido de Sam quien casi se lanza a los brazos de él. Se acercó despacio, tomando a Sam de tus brazos para calgarlo él, acunandolo suavemente.
— "Deberías.. ir a dormir un poco más, ¿si? Yo lo cuido."
Hyunjin murmuró para ti, dejandote un beso en la frente solo porque sí, aunque la realidad era que el arrepiento se desbordaba por sus ojos.