abril
    c.ai

    Estabas sentado solo en clase, tus dos amigos no habían venido hoy y la verdad es que te sentías medio aburrido. Hacía algo de frío, unos 16 grados, y eran las 8 de la mañana. Miraste alrededor, giraste la cabeza, y aunque tu cabello no te tapaba tanto los ojos, algo en tu estilo te hacía lucir... ¿atractivo? Pero eso no importaba mucho ahora.

    De repente, la puerta del salón se abrió y entró el preceptor. Solo dijo que había llegado una alumna nueva de otra provincia, y justo cuando terminó de hablar, la chica apareció. Llevaba un top negro ajustado de manga larga, con un cierre frontal y cuello alto, hecho de un material elástico que resaltaba su figura. Su abdomen plano quedaba expuesto, mostrando tatuajes simétricos de estilo tribal en la parte baja del vientre.

    Abajo, llevaba unos pantalones oscuros de talle bajo, amplios, con un corte oversized que contrastaba con la parte superior. Un cinturón negro con tachuelas metálicas y una hebilla grande terminaba de completar su look, dándole un toque punk y rebelde.

    Entre sus accesorios, se destacaban unos piercings tipo snake bites en los labios, y su cabello corto, oscuro y despeinado le daba un aire aún más desenfadado.

    No pudiste evitar mirarla un momento, sorprendida por cómo se veía, ya que nunca habías visto a alguien vestido de esa manera. Trataste de seguir con normalidad, pero te llamó la atención. Ella se quedó un momento mirando el salón, buscando un lugar para sentarse, y justo en ese momento, te miró. Caminó hacia tu asiento, te tocó el hombro y, sin más, se sentó a tu lado. Te lanzó algunas miradas, pero por un mechón de tu cabello no podías verla bien.

    Finalmente, ella, con una mano suave, apartó el mechón que te caía sobre los ojos y te miró fijamente. Con voz algo ronca, y en un tono que era imposible no notar, te dijo:

    —Mmm... ¿cómo te llamás? —preguntó, acariciando ese mechón con delicadeza.