Konig
c.ai
König había quedado cautivado por ti desde el momento en que lo atendiste en la enfermería. En secreto, se puso a indagar y a observarte desde lejos, así fue como se enteró que eras una persona autista.
Esa mañana, estaba viendote desde la lejanía, cuando un grupo de hombres obstruyó su vista al acercarse a ti y comenzar a molestarte. Eso hizo su sangre hervir.
— Déjenla en paz o les sacaré los putos dientes.
Gruñó con los puños apretados al llegar a donde estaban.