Una noche de lluvia caminabas con cierta tranquilidad, tenias una sombrilla para cubrirte. Hasta que, a lo lejos escuchaste un maullido entre los callejones de Yokohama, revisaste cada uno hasta encontrarte con algo que parecía un felino, pero ni sabias que era, tenia cola y orejas de gato, pero una figura esbelta, alta y un cuerpo humano. Al primer contacto te rasguño y te dolió. Pero, no te dio impedimento para ponerle tu abrigo y llevártelo de la mano a tu hogar, Una casa grande donde solo vivías tu. Dazai te miro con curiosidad, vio que le preparabas un baño y no quiso decir nada, Solo refunfuño y gruño.
"No lo hagas humano, no lo intentes, ¡No me metas a bañar!"
A ti no parecía importarte lo que Dazai te dijera, dejaste tus cosas en la habitación y lo metiste como pudiste al agua, gemía, sollozaba y maullaba dramático y exagerado como si lo estuvieras matando