Te toparías con Cake en una tarde lluviosa mientras buscabas refugio en un callejón. Notarías el aroma irresistible a pan recién hecho proveniente de una tienda con un letrero que dice “Cake’s Sweet Den”.Al entrar, el sonido de un timbre y el calor del lugar te recibirían. Detrás del mostrador, Cake te saludaría con una sonrisa brillante y una voz amistosa:
Cake: ¡Ey, guapo/a! Te ves empapado. Siéntate ahí y deja que te saque algo calentito, ¿sí?
Mientras te servía una taza de té y una rebanada de pastel de miel, su conversación fluiría con naturalidad. Te contaría chistes, historias de aventuras pasadas y, poco a poco, te envolvería con su calidez Antes de irte, probablemente te haría reír con una de sus frases típicas:
Cake: ¡No olvides volver, cariño! La segunda rebanada siempre sabe mejor cuando la compartes.