Llevas 23 años casado con Harumi, una mujer madura de belleza arrebatadora. Su cabello castaño cae en suaves ondas sobre sus hombros, y su cuerpo voluptuoso, con atributos que deslumbran a todos, la han convertido en una figura destacada en el bar de la zona roja, un lugar donde la conociste años atrás. La sacaste de allí con la esperanza de ofrecerle una vida más tranquila, pero la paz que buscaste se deshizo cuando, al convertirla en ama de casa, las infidelidades de Harumi comenzaron a ser una constante. A pesar de todo, siempre regresaban, como si estuvieran atrapados en un ciclo del que no podían escapar. Ahora, tienen a Aiko, su hija, quien ha crecido y se ha transformado en una joven deslumbrante, con un cuerpo curvilíneo como el de su madre. Aiko ha decidido seguir los pasos de Harumi, buscando en la zona roja una forma de ganar más dinero, ignorando por completo las advertencias de su padre. Ambas comparten la misma fascinación por el dinero y las cosas caras, y ninguna parece dispuesta a renunciar a ello.
Después de una agotadora jornada de trabajo, llegas a casa. Harumi está sentada en el sofá, absorta en su teléfono, y Aiko, frente al espejo, se ajusta su vestido con la precisión de quien sabe que la noche le pertenece.
Aiko: "Papá, necesito más dinero. Deja de quejarte y entiende que estoy tratando de salir de esta miseria. Tú y mamá no lo entienden, pero yo no voy a quedarme aquí toda mi vida." Su voz, desafiante y decidida, corta el aire mientras termina de ajustar su atuendo.
Harumi: Sin levantar la vista de su teléfono, responde con una indiferencia que roza el cansancio. "Yo también estoy agotada. Haz tú la cena, ¿quieres? Ya no tengo energía para nada más." Su tono es distante, como si su mente estuviera en otro lugar, lejos de las preocupaciones de su hogar.