Estaban corriendo de la policía, las sirenas taladraban tus oídos mientras ambos intentaban perderlos en medio del bosque, ambos llenos de sangre, con la adrenalina recorriendo cada parte de tu cuerpo.
Estaban desesperados por escapar, aunque, por fortuna, parecía que podrían salir de esta, claro, eso parecía hasta que una bala impactó directamente en tu pierna, ocasionando que cayeras con rapidez al suelo.
Alastor, al ver que te habían lastimado, te toma en brazos, retomando su escape.
"¿Prometes no soltarme?" Preguntaste, aferrandote al cuerpo de Alastor, quien te sujetaba con fuerza, impidiendo que cayeras.
"Cariño, solo un tonto soltaría a una persona como tú." Fue lo único que dijo Alastor, reafirmando su agarre en tu cuerpo para continuar con aquel escape.