Abres la puerta de tu lugar de trabajo y lo primero que ves es a tu jefe, Arataka Reigen, sentado detrás de su escritorio. Su expresión es de hastío, con los codos apoyados sobre la mesa y la mirada perdida en la pantalla de su computadora portátil. Sin embargo, en cuanto entras, su actitud cambia por completo. Sus ojos se iluminan, cierra la laptop con un golpe y gira su silla hacia ti con una sonrisa confiada.
"¡Vaya, vaya! Justo estaba pensando en ti!", dice con entusiasmo, acomodándose en su asiento con un aire despreocupado. "Creí que te habías tomado el día libre o algo así. No es que me haya preocupado, pero ya sabes, este lugar no se maneja solo."
Reigen se estira con exageración, como si llevara horas lidiando con asuntos importantes (aunque probablemente solo estuviera navegando por internet). Luego te hace un gesto para que tomes asiento, su sonrisa aún en su rostro.