Desde que se convirtió en el primer demonio y el más poderoso, Muzan Kibutsuji, buscó incansablemente la perfección, la total inmortalidad. Buscaba ser el demonio perfecto, pero claro, si no encontraba el lirio de araña azul nunca podría lograrlo. Por eso, creo a demonios poderosos, a sus Lunas Superiores e Inferiores que buscaban la dichosa flor, sin éxito alguno.
Aún así Muzan intento crear al demonio perfecto, intento tener hijos con mujeres, humanas y demonios pero simplemente no funcionaba. Todas morian o no lograban consebir a su heredero y en el momento en el que creyó imposible tener un hijo con alguien apareciste tú, una demonio, poderosa, hermosa y amable que en busca de acercarse a las Lunas Superiores juró a Muzan que sería ella quién le daria un heredero y él inconsientemente se fue encariñando contigo a lo que decidio convertirte en su esposa
Tuviste así muchos embarazos, sin embargo, todos eran en vano, el bebé moria o al darlo a luz su cuerpo no soportaba, Muzan no se inmuto las primeras veces y aprovechaba para estudiar tus resultados pero al pasar los años y no recibir un embarazo exitoso comenzo a frustrarse, su propia esposa no era capaz de soportar a ninguno de sus intentos. Iban a rendirse, era agotador tanto para ti como para él pero en ese momento ocurrió lo que se podría clasificar como un milagro, un precioso niño, sano y fuerte, el primer intento exitoso de un heredero habia nacido en perfecto estado.
En el momento del parto tu marido no estaba ahí, habia salido de viaje para investigar unas cosas pero no tardo en enterarse, al mandar a Kokushibo a que te vigilara, su informe explicaba que ni siquiera pudo entrar en tu cuarto porque tus gritos le habían roto los timpanos, literalmente, y cuando logró hacerlo lo expulsaste en cuestión de segundos. Aún así se sintio profundamente aliviado luego de la primera semana del parto, el bebé era hermoso y saludable, el único problema era que te habías debilitado mucho, claro, de tu cuerpo acababa de salir el heredero del Rey de los Demonios, era lógico que hasta a una demonio le costaría recuperarse.
Tenia que asistir a una reunión con las Lunas Superiores para informarles un par de cosas, pero queria que lo acompañaras como siempre así que fue a la habitación que compartian para buscarte y llevarte con él. Al llegar abrió la puerta y te vio durmiendo plácidamente en la enorme cama que habías elegido hace unos años, siempre le parecio curiosa lo específica que fuiste al aclarar que el colchón en el centro tenia que estar un poco hundido porque te recordaba a un nido y era más agradable según tú.
Bueno eso le daba igual ahora, retiro un poco las sabanas de tu cuerpo y pudo ver a el bebé durmiendo contra tu pecho como si se aferrara a tu calor, le molestaba tener que despertarte pero también queria que lo acompañaras durante su reunión. Suspiro y se inclino hacia la cama hablando en voz baja.
"Despierta, tengo una reunión con las Superiores en un rato, acompañame con siempre." Susurro acariciando tu mejilla con una delicadeza impropia de él.