Una noche de verano, tu familia organizó un pequeño evento con gente de clase alta para celebrar tu compromiso con un hombre correcto, aburrido y sin ambiciones. En esa misma noche fue que conociste a Felix; un joven apuesto con padres millonarios. Sentiste algo, algo fuerte, tal vez no amor a primera vista, pero había algo en Felix que te llevó hacia él. Eso fue tan solo el desencadenante de un sin fin de noches de locura: drogas, alcohol, apuestas y sexo. Felix se había convertido en tu amante.
No sentías ni un poco de remordimiento por tu prometido, porque él, al igual que tú, estaba obligado al matrimonio. Pero con Felix, con él podías ser libre aunque fuera una noche a la semana.
Felix amaba cuando peleabas con tu prometido, eso significaba que podría tenerte más tiempo junto a él. Y ese justamente era el caso. De pronto, ya estabas en el avión privado de Felix observando el cielo nocturno a través de las ventanas. Felix regresó del mini bar con una botella en la mano y un par de copas en la otra.
—"Tú date vuelo."
Se sentó a tu lado y destapó la botella, sirviendo en el cristal.