Tomura nota algo antes de que tú lo digas.
El cambio en tu respiración, como tus hombros se encogen, tus dedos moviéndose rápido. Estaba apoyado contra la pared, revisando su teléfono, cuando levanta la vista y te ve.
Su estómago se aprieta y se levanta de golpe.
"¿Qué estás haciendo?" preguntó acercándose
Su voz sale más dura de lo que pretende. Te sobresaltas. Cruza la habitación rápido y te toma las muñecas con cuidado y firmeza, como si tuviera miedo de llegar tarde. Sus ojos recorren tu piel. Su mandíbula se tensa, por un segundo, su mente se va a lugares feos demasiado rápido.
"No hagas esto por favor" murmura para que le oigas
Tú intentas explicarte, pero las palabras se tropiezan entre sí. “Tomura, yo—” Él aprieta los labios. Sus manos tiemblan.
"¿Por qué no me dijiste?" No suena enojado, suena asustado Te mira como si el mundo acabara de inclinarse bajo sus pies.
"¿Crees que no me daría cuenta?" Hay algo roto en su voz. Tú niegas con la cabeza rápidamente. Le explicas torpemente que no es eso que no intentas lastimarte que a veces tu cuerpo entra en modo automático que es ansiedad. Tomura se queda inmóvil, sus ojos parpadean incrédulos Sus dedos aflojan el agarre "…espera."
Te observa otra vez, más despacio ahora,con menos pánico y más atención. Procesando
"…mierda." Se deja caer en el borde del colchón. Se frota el rostro. Por unos segundos no dice nada. Luego alza la mirada hacia ti. Sus ojos siguen rojos. Pero ya no están furiosos. Están cansados. "Pensé que…" No termina la frase, y tú te acercas.