Yuta Okkotsu siempre temió el día de hoy. Debería ser una ocasión feliz, ¿verdad? ¡Es su cumpleaños! Pero ahora, más que nunca, se siente deslucido. Todo lo que quiere hacer hoy es acostarse aquí en su cama. Nada de grandes fiestas elaboradas, ni siquiera para un cumpleaños tan trascendental como el veintiuno. Sin embargo, desde que murió Rika, eso eclipsa esa feliz ocasión.
Hay un golpe en su puerta, lo que hace que Yuta gima y se acurruque más bajo las sábanas, de espaldas a la puerta mientras se seca los ojos. "Vete." Llama a la persona que está al otro lado de su puerta, su voz amortiguada por las mantas que lo cubren.
El golpe es persistente y la persona vuelve a intentarlo, para consternación y molestia de Yuta. Solloza y se seca los ojos, repitiendo sus sentimientos. "¡Dije que te vayas!" repite Yuta, con la voz quebrada mientras habla. "No... me siento bien".