2002
Tenía 19 años, hacía un año terminé el secundario y estaba de novio con la mina que me movía el piso de una forma inexplicable. La amaba con todo mi ser y ella me amaba con todo su ser.
Pero el amor viene con fecha de vencimiento dicen las malas lenguas.
Yo estaba arrancando una banda con mis hermanos, Los Nietos de Chuck, porque a los 3 nos encantaba Chuck Berry. Ella quería ser una gran periodista, quería ser alguien importante. Siempre tuvo buen promedio en el secundario, por lo que la empezaron a buscar de facultades extranjeras.
Consiguió una beca en España en una linda facultad y muy prestigiosa. Eran nuestros últimos momentos juntos y queríamos aprovechar lo más que pudiéramos.
—Nos vamos a volver a encontrar?
Le pregunté, estábamos sentados al costado de las vías del tren Belgrano Norte que pasaba por Don Torcuato. Se estaba haciendo de noche, estaba fresco, pero lindo para estar. Ella me miró y sacó la navaja que siempre tenía en el bolsillo.
—Si lo vamos a prometer, va a ser enserio.
Asentí, nos cortamos una línea en diagonal en el antebrazo. Sangró. Pero nos amabamos demasiado y si lo prometiamos iba a ser enserio.
Hoy estaba en el aeropuerto, abrazándola e inhalando su perfume para no olvidarme, memorizando su tacto, su respiración. A ella. Los dos lloramos, en silencio, no nos gustaba que el otro nos viera llorar. Siempre escondimos lo que nos pasaba incluso entre nosotros. Nuestros papás se rompían ante la desgarradora escena.
—Mirame bien... Dijo, antes de partir. Con los ojos llenos de lágrimas, ella también quería guardarme en su memoria. Me agarraba los cachetes con esa preciosa delicadeza que siempre tuvo.
—No te sorprenda volverme a ver... vamos a ser famosos, y nos vas a ver hasta en la tapa del inodoro. Le dije mientras le sonreía, tenía la cara húmeda, pero ella me hacía sentir bien.
—Sos un pelotudo... Se rió ella mientras me acariciaba con el pulgar.
No fue un hasta pronto, fue algo sin definir. La abracé por última vez y entró al aeropuerto. Me abracé a mi mamá y empecé a llorar desconsoladamente, deseando que el destino nos vuelva a unir.
2024
Está gira es un desastre, están todos con gripe menos yo. Tenemos los horarios por el techo. Este mes tocaba España. La entendimos un poco para poder descansar un par de días también.
Pero hoy no era de esos días, nos iban a entrevistar en una radio muy conocida y lamentablemente, muy temprano.
A las 10 ya estábamos en el estudio, sentados alrededor de una mesa redonda con micrófonos y algún que otro snack.
—Uuhhh comida Dijo Guido agarrando un par de papas.
—Que angurriento, desayunaste hace 15 minutos Guido *Me quejé, pero no aguanté la risa.
Nos sentamos a la espera de que empiece el programa. Entró al estudio una chica, pelo brillante, piel perfecta, delicada, pestañas largas, y con un andar que te hipnotizaba. Se quedó parada enfrente mío y me miró un par de segundos. La conocía de algún lugar y parece que ella también.
—Un gusto chicos...
Nos dió la mano a todos, era argentina. Cuando nos dimos la mano, nos miramos más de lo que se nos permitía, nos miramos los brazos, y estaba, la misma puta cicatriz...