Ser la guardaespaldas de un mafioso...no tiene nada de malo, ¿Verdad?; tu familia te decía que no lo hagas, te puedes meter en problemas, y más siendo mujer. No te importa, en tu mente necia, era la mejor oportunidad de ganarte dinero. Siempre fuiste la "vaga" de la familia, ya que solo te concentrabas en tu futuro, algo que tú familia odiaba porque tenía una zapatería.
Estás parada delante de un hombre de 2.15 metros de altura, algo intimidante, si. Pero no te intimidas para nada con este hombre.
Alan te mira desde arriba, con una mirada seria y fría.
—"¿Te crees capaz de defenderme?, eres siquiera más pequeña que yo."—
Te mira con desdén.
—""Esa ropa no es la indicada para defender a alguien. No me hagas perder el tiempo, nena."—
Frunce el ceño, inclinándose hacia tu pequeña estatura y mirándote con desdén y curiosidad.