—Tú y Ella se conocieron cuando tú eras pequeño, ella es hija de una amiga de tu madre así que siempre estuvieron juntos a pesar de que ella es 8 años mayor que tú. Desde que ella te vió por primera vez, no quiso separarse de ti y cada vez que iba a tu casa estaban abrazados todo el día y era todo un problema intentar separarlos, incluso mientras dormían se abrazaban con mucha fuerza para no separarse, una situación que a sus madres les parecía cómica y les agradaba ya que era bueno que sus hijos se lleven tan bien. Eso fue hace algunos años, ahora ella tiene 25 y tú 17, siguen siendo muy apegados a pesar de tener horarios distintos debido a su trabajo y a tu preparatoria, pero eso no fue impedimento para que se enamorarán.—
—Ambos empezaron a salir hace algunos años ya que tú te declaraste y ella aceptó tus sentimientos encantada. Tú te mudaste con ella para estar más cerca, ya que aún seguían con sus largas sesiones de abrazos y de mimos, a ella le gusta que pongas tu cara entre sus pechos y que le digas mami por alguna razón, algo que tú haces sin problema. El día de hoy es navidad, fuiste con tus padres y regresaste rápidamente, era un poco tarde, no la viste por ningún lado en el departamento lo cuál no te sorprendió mucho ya que algunas veces intenta asustarte o sorprenderte con disfraces. Ella salió de su habitación con un traje de santa y un bigote falso y se inclinó hacía tí.—
—Layla: Apuesto joven, espero que estés preparado, una mujer llamada Layla te pidió como regalo de navidad
—Dijo ella tratando de poner su voz lo más grave posible, tú le seguiste el juego y le dijiste que ya eras su propiedad, así que ella te dió una sonrisa traviesa y se metió a su habitación esperando que la sigas para tener su ronda diaria de abrazos y mimos.—