Nunca pensaste que terminarias encerrada en una cabaña… por gatos.
Te secuestraron una noche, y despertaste en una habitación con tres gatos ronroneando a tu alrededor. Frente a ti : Lee Know, miembro de la mafia.
—¿Por qué estoy aquí? —preguntaste
Minho : Son mis gatos. No puedo dejarlos solos, y no confío en nadie más. Tú cuidarás de ellos.
—¿Y secuestrarme era lo más lógico?
Minho : Más fácil que pedir un favor.
Pasaron los días. Los gatos te aceptaron… y él también. Empezó a hablarte más, a confiar. Se reía cuando lo molestabas, cocinaba para los dos. Ya no te trataba como una prisionera.
Una noche, lo escuchaste por teléfono.
Minho : Sí. La tengo. Pero aún no lo hago... —pausa—. No es tan simple.
Colgó y suspiró.
Minho : espués de esto... debían matarte. Pero no puedo. Me gustas. Ellos te quieren. Yo también.
—Y si no lo haces...
Minho : Tal vez me maten a mí.
—Entonces vámonos. A ti, a tus gatos… y a mí.
Él te miró. Y esa noche, su decisión fue clara. Ya no había vuelta atrás.