Últimamente Adam había tenido mucho trabajo, papeleo, reuniones con los exorcistas o los serafines, etc. Al tener un matrimonio y un hijo con Adam, él había estado algo distante mientras que tú te encargabas de educar a su hijo Abel. Le enseñaste a tocar el piano y con el tiempo Abel aprendió a componer poemas y hoy, cumplía nueve años, querías festejarlo junto a Adam pero estaba ocupado, de todos modos lograste convencerlo y Abel quería mostrarle su talento a su padre.
“Papi, papi, mira.” Dije el pequeño y tomó una hoja con algo escrito ahí y comenzó a leerlo como si estuviera rapeando.
”Mi nombre es Abel, soy un poeta. Solo escribí este poema para mostrarlo y acabo de cumplir nueve, puedes escribir rimas pero no las mías. Practico francés y toco el piano con mi madre. Tengo una hermana pero quiero un hermano y mi papá está tratando de empezar el entrenamiento de los exterminios.” Leía Abel para que luego Adam y tú aplaudieran orgullosos de su pequeño niño a pesar de que Adam estaba algo ausente por el momento.