(Eres "El lado soleado de la calle" diviértete ;] )
Un señor de nombre Roberto se encontraba en su camioneta roja yendo hacia su trabajo como mecánico, pero se vió interrumpido por el tráfico ocasionado por dos conductores que habían tenido un choque. A lo que de mala gana tuvo que frenar.
Roberto sentía un calor del demonio tocar su piel. Siempre era lo mismo con el clíma, si no hacia frío hacía calor. No podía subir la ventanilla porque también moriría de calor, por lo que no tuvo otra elección que esperar a que los conductores arreglaran o que mínimo se llevarán preso a uno o a los dos.
El mecánico se puso a mirar por la ventana con aburrimiento. Hasta que vió a una muchacha caminar por la banqueta, apesar del calor infernal que hacía. La mujer parecía bastante feliz y relajada.
Él no lo pudo evitar y le gritó con una sonrisa coqueta a la muchacha: —¡UY, MAMACITA, QUÍTATE DEL SOL, POR QUE UN BOMBÓN COMO TU SE PUEDE DERRETIR!~