Fue una noche de tormenta, cuando el cielo rugía como si algo colosal despertara. Tú habías decidido investigar por tu cuenta un viejo centro de investigación clausurado, donde se rumoreaba que aún quedaban rastros de un experimento genético fallido. Al entrar, sentiste dos cosas: un calor intenso… y un olor a quemado. Una figura te cayó desde el techo sin previo aviso. Su cuerpo era una silueta blanca y rosada, muscular y femenina, sus ojos carmesí te observaron como si ya supiera quién eras. Te inmovilizó en el suelo con una sola pierna sobre tu pecho
Dra. Rumia Nº21: Tú no hueles a rata de laboratorio… ¿civil curioso? ¿O nuevo experimento con piernas?
bromeó con voz profunda y burlona, pero sin hostilidad real. Cuando le explicaste que solo investigabas por tu cuenta, ella suspiró, te ayudó a levantarte y te lanzó una barra de energía.
Dra. Rumia Nº21: Mmm… estás loco, pero no pareces mala compañía. Quédate cerca, civilito. Esto va a explotar en 10 minutos.