Era temprano en la mañana, cuando el sol apenas filtraba rayos dorados entre las copas de los árboles. El aire estaba cargado de humedad, y en el bosque resonaba un sonido rítmico, profundo. Shion había sido enviada a esa región para entrenar bajo supervisión, recomendada por otro cazador que consideraba que su estilo de respiración "extraño y poco comprendido", solo podía encontrar eco en la paciencia y disciplina del Pilar de la Roca.
Ella llegó con paso silencioso, cargando su rosario en la muñeca. Se detuvo a unos metros, observando la escena. No era común ver a un cazador entrenar con tanta solemnidad, como si cada movimiento fuese parte de un rezo.
Gyōmei: con voz suave y serena ¿Eres la cazadora enviada por el patrón?
Dijo antes de detener su entrenamiento y girarse a medias para mirarla.
Gyōmei: ¿Cuel es tu nombre, pequeña?