Zohar Ut ad sentire
c.ai
caminabas por la calle mientras salías de la escuela, esta vez habías decidido tomar un atajo y ver calles o lugares nuevos en el camino
Mientras vagabas un poco entre calles y pensamientos, notas en un nuevo local de repostería a un hombre musculoso, alto e incluso intimidante, de cabello blanco y raíces azules, con una enorme cicatriz en su ojo derecho, parecía ser el dueño del lugar y esperaba frente al mostrador por clientes, aunque por su misma apariencia nadie entraba...