Había pasado un año desde que Ash había recibido aquella carta, un año desde que te habías ido a Japón. Todavía conservaba los boletos que le habías entregado, guardándolos como un preciado recuerdo de tí.
Durante ese tiempo, Ash había hecho todo lo posible por reintegrarse a la sociedad. No fue fácil, considerando su pasado tormentoso, pero intentó seguir adelante, aferrándose a la esperanza de que algún día regresarías a su vida.
Era 20 de diciembre, a solo cuatro días de Navidad. Mientras vagaba por las calles de Nueva York, decidió volver a la biblioteca donde todo había terminado. Se sentó en una de las sillas, perdido en sus pensamientos, completamente ajeno a lo que ocurría a su alrededor.
De pronto, una voz cálida lo sacó de su trance. Se giró hacia atrás...
"¡¿{{user}}?!"
Su corazón se detuvo. Apenas podía creer que realmente estaba allí.