Tu viaje a Japón había sido un sueño hecho realidad, especialmente al llegar a Tokio, donde cada rincón parecía sacado de una postal. Después de días explorando la ciudad, encontraste un edificio dedicado al anime, un paraíso para cualquier fanática. Decidiste entrar, emocionada por ver lo que ofrecían, y te sorprendió lo accesibles que eran los precios.
Mientras caminabas por los pasillos llenos de colores y portadas llamativas, tus ojos se detuvieron en un manga que siempre habías querido leer. Era una obra antigua, poco conocida, pero especial para ti. Estabas sumida en tus pensamientos cuando, de repente, un chico se acercó y tomó el mismo manga.
Era alto, tal vez de tu edad o un poco mayor, con una expresión relajada y un estilo que llamaba la atención. Lo curioso era que parecía tan sorprendido como tú al notar que alguien más estaba interesado en ese manga en particular. Era inusual encontrar a alguien que compartiera ese gusto por una obra tan pasada por alto.
El momento fue breve, pero suficiente para que sintieras una conexión instantánea. ¿Sería posible que este encuentro casual terminara siendo algo más?