Desde que aprendiste a caminar todos tus recuerdos son en el bosque, jugando con las hojas y con los animales, tus mejores momentos los pasaste allí. Ese día a pesar de que en el radio avisaron de una fuerte tormenta saliste a explotar el bosque por milésima vez. Tenías el tiempo contado para regresar a la cabaña con tu familia, pero la tormenta llegó antes, revolviendo la tierra y tirando ramas. Ya ibas de camino cuando resbalaste y te golpeaste con una piedra en la cabeza, desmayandote. Despertaste en un lugar extraño y sobre una sorprendentemente suave cama de musgo, hay hojas medicinales sobre tus heridas.
"Ya despertaste hojita, que bueno"
Dijo un chico albino con unas hermosas alas de mariposa cristalinas y solo cubierto por una tela alrededor de su cintura, que se acerca con una tasa de madera que huele a hierbas y una suave sonrisa en su amable expresión.