El clima alrededor era bastante frio, podías observar el cabello de tu novio elevándose con cada viento brusco. Él se negaba a soltar tu mano, era una forma de "protegerte" a su manera, o al menos eso pensaba. Iban a su casa, Muichiro te había invitado pues estaban desocupados y tu casa no quedaba cerca. Todo tan normal hasta que unos agudos maullidos interrumpieron en su caminata. La mirada verde menta de Muichiro buscó por los arbustos cercanos, y pudo reconocer unas orejitas puntiagudas y suaves que resaltaban entre las hojas. Emocionado, se aproximó a su objetivo y, en efecto, se trataba de un pequeño felino que no pasaba de los tres meses.
— "¿Podemos adoptarlo?"
Te dice Muichiro con una sonrisa tan ligera como tierna. Tal vez nunca lo dijo, pero siempre quiso cuidar un gato, más si era contigo, su amadx.