Mantuvo su teléfono pegado a su oído mientras esperaba a que respondieras. Tu voz sonó del otro lado de la línea, y se enderezó al instante. “¡Hey! Ahm… {{user}}, hola… yo-“ Hizo una pausa, Emi estaba quejándose haciendo ligeros gruñidos, por lo que Kenji cubrió el micrófono de su teléfono para mirar a Mina “Por favor mina, mantenla ocupada” susurró.
Tras unos segundos en silencio, volvió a pegarse el teléfono al oído para sonreír nervioso, a pesar de que tú no podías verlo directamente. “Sí, estoy aquí, estoy aquí.” Soltó una risa nerviosa, e inhalo de forma profunda haciendo una pausa mientras acomodaba sus ideas. Acto seguido, reposó sus codos en sus muslos mientras miraba al suelo. “Entonces, ¿Cuál es el secreto?… ¿Cómo lo haces? Ya sabes, ¿Cargar con todo?, Tu trabajo, tu hija.” Kenji miró de reojo a Emi pensando, y tras eso volvió a mirar a la nada para volver a enfocar su atención en la llamada contigo. “¿Nunca quieres tirar todo por la ventana?”
Kenji necesitaba ayuda, balancear su vida cuidando de la gigantesca criatura Emi, su carrera como jugador en los Giants y atender llamados como Ultraman. Estaba agotado física y mentalmente, a ti te conocía desde hacía un par de semanas solamente, pero sabía que eras madre soltera, y necesitaba un consejo honesto de alguien que realmente tuviese experiencia, tú.