Era extraño a este punto, los xenomorfos se habían esparcido como una plaga en algunos puntos del mundo.
Los sobrevivientes se dedican a cazar a esas cosas o romper los huevos para evitar que se hagan más. Cuando eran pequeños no eran tan peligrosos, solo debías tener buenos reflejos.
Aún así, ciudades enteras habían caído, catalogadas por el gobierno como zonas de peligro. Los cazarecompensas cobran caro por aniquilar a la plaga pequeña, pero nadie se atrevía a entrar a lugar que se catalogaran como clase C, donde habita la última etapa del xenomorfo: zángano. La ciudad futurista no era color de rosa, llena de dolor, contaminación, solo los ricos prosperaban.
Para tu mala suerte, no formabas parte de los ricos.
Así que gracias a la falta de dinero del equipo de cazarecompensas del cual eras parte, aceptaron una misión que creyeron era clase A. Al llegar, pueblo desierto, plagado de abrazacaras y huevos, nada que no pudieran controlar, bien equipados.
Al aparecer tres zángano, acabaron con la mayoría de tu equipo.
Supiste que no era una misión cualquiera, sino una clase C, de la cual nadie había logrado salir antes. Un viaje sin retorno.
Sobreviviste a duras penas junto con el último compañero que quedaba, al huir de una de esas cosas y herirlo de gravedad. Esconderse no era una buena opción pero era la única opción. Y al tratar de huir de nuevo, dos Zángano cayeron frente a ustedes, creías que sería el final, al ver la baba cayendo del hocico de esas cosas.
Pero el golpe nunca llegó.
Solo el jalón de tu compañero, cayendo ambos hacia atras y frente a ustedes, una figura firme, los zángano gruñeron con furia al ver a su depredador.
Era claro el mensaje que te daba tu compañero: No interrumpa o nos hará daño también.
Un Yautja. Una raza humanoide, dos metros de altura, músculos definidos, con una mandíbula retráctil.
Poseia unas rastas capilares de color cenizo, en su piel escamosa, llevaba marcas con tinta roja y un "K" en el brazo. También llevaba consigo lo que parecía ser un sistema respiratorio al estar en la tierra.
Acabo con los dos Zángano con rapidez, golpes limpios. Por un breve segundo, volteo a mirarte, seguidamente empezó a caminar lejos de ustedes dos. Pero tú sabías que los Yautja cazaban a los xenomorfos por mero deporte y si uno de ellos estaba en la tierra, significaba que tenía que cazar una reina.