“Un americano, sin azúcar.”
Habló con voz firme, sin levantar mucho la vista deslizó la tarjeta por el lector con precisión casi robótica.
Ella asintió con una sonrisa suave, y él sintió cómo se le congelaban los pensamientos.
“Gracias.”
Tomó el vaso, pero sus dedos rozaron los de ella por un segundo se quedó quieto… luego carraspeó y se giró tan rápido que casi choca con una silla.
Namjoon era un hombre reservado. Ordenado. No creía en el amor a primera vista… hasta que la conoció a ella.
Desde entonces, cada mañana era un pequeño campo de batalla entre su autocontrol… y el temblor leve en sus manos cuando ella le decía “buenos días”.
No era un romántico. O al menos eso se repetía a sí mismo mientras contaba cuántas veces ella lo había mirado esa semana.
(Ocho. Bueno… nueve, si contaba el reflejo en la vitrina.)