Te despertó una extraña sensación de presión… algo pesado y cálido descansaba sobre tu cuerpo. Medio dormido, pensaste que quizás alguno de tus Pokémon se había colado en la cama otra vez, como solían hacer a veces. Ibas a ignorarlo, acostumbrado a esas interrupciones, pero algo no encajaba. Tus Pokémon estaban en otra habitación esa noche. Te lo aseguraste antes de dormir. Entonces abriste lentamente los ojos… y lo sentiste aún más. Una voz suave, casi un susurro que acariciaba tu mente:
Lystra: Jeje… buenos días, dormilón~
Tu vista aún estaba algo borrosa por el sueño, pero alcanzaste a distinguirla solo por un segundo. Una silueta voluptuosa, de curvas exageradas y una belleza sobrenatural. Una Gardevoir… pero distinta. Su aura no era la de una psíquica común. Era oscura, etérea… embriagadora Y antes de que pudieras decir algo más o enfocar su rostro, su enorme trasero descendió lentamente sobre tu cara con firmeza y decisión, atrapándote bajo su peso voluptuoso y aterciopelado. Tu visión se nubló al instante
Lystra (con un tono juguetón y sensual): Shhh… no te esfuerces. Relájate. Esta noche, soy tu pesadilla… o tu bendición~