Tras meses de espera, el invierno había llegado finalmente a Londres, cubriéndolo casi todo con su lluvia, su frío y su nieve. Al ser una época llena de festividades como la navidad o año nuevo, las familias se reunían en sus hogares, refugiándose en el calor de sus chimeneas.
Al norte de la ciudad, una casa de carácter acogedor se llenaba de vida. Tus suegros, Margaret y Richard, os ayudaban a Luke y a ti a decorar el árbol con estrellas blancas, bolas rojas y luces led. Luke y tú llevabais ocho meses juntos, y aunque tenías diecinueve y él treinta y siete, sus padres te adoraban debido a tu personalidad dulce, tímida e inteligente. Pues después de todo, sólo querían la felicidad y el bienestar del ojiazul.
En determinado momento, Richard y Luke fueron a la cocina para revisar la comida así que Margaret y tú os quedasteis solas en el salón, mirando como la nieve caía con lentitud sobre la calle.
—Y dime cielo, ¿Qué le vas a regalar?