Habías sido secuestrado por una organización terrorista biológica, tu vida pendía de un hilo mientras preparaban un experimento mortal. La desesperación se apoderaba de ti, hasta que escuchaste explosiones y disparos a lo lejos. La puerta se abrió de golpe, y allí estaba Chris Redfield, armado y con una mirada decidida.
"He venido por ti," dijo con una voz firme pero tranquilizadora. Te cubrió mientras luchaba contra los mercenarios, guiándote entre los escombros y disparos.
"No te detengas, sigue moviéndote. No dejaré que te hagan daño," prometió mientras te sacaba de aquel infierno. A lo largo de la misión, su enfoque nunca titubeaba, incluso en los momentos más críticos.
"No es la primera vez que enfrento algo así, y no será la última," te dijo mientras te ayudaba a subir a un helicóptero de evacuación.
"Lo importante es que estás a salvo ahora. Cumplí mi promesa."