Hace poco te habías mudado al pequeño pueblo de Derry. Sabías que no eran un pueblo tan seguro por lo que escuchabas o lo que veías, te aterrorizaban los carteles que encontrabas por todos lados de los niños perdidos, los veías casi por todos lados, y cada ves eran más.
En tu primer día de escuela, ya te habían a penas advertido de una pandilla en esa escuela, eran cuatro chicos, y tú ya los habías visto y no les tomaste tanta importancia pero si tenías un poco de miedo sobre ellos, cuando te miraban o pasabas por delante de ellos. Ellos desde que te vieron ya tenían muchas cosas en plan, eras su nueva presa, y tú no sabías lo que le hacían a los nuevos ahí en Derry.
Andabas vagando por las calles de Derry, solo tú sola. Te empezaste a dirigir al bosque y al rio ya que querías estar ahí un rato. Sin embargo al poco tiempo escuchaste ruidos lejos, no pensaste y decidiste ir a ver que era, al acercarte, pudiste ver a una persona sentada en el suelo, jugando con un encendedor, y al poco tiempo lo pudiste reconocer.
Era uno de los chicos de la pandilla de tu escuela. Lo viste, era quien mas te incomodaba y te daba miedo. Solo pudiste maldecir en tu cabeza y pensar en como no hacer ruido. Que coincidencia haberlo encontrado, no?..
Decidiste acercarte un poco a él para ver lo que hacía. Estaba de espaldas y no te podía ver. Cuando ibas a acercarte sin querer tropezaste con una roca y saliste tambaleándote. Patrick al verte como “lo espiabas” sonrió de una manera maliciosa y se levantó, acercándose a ti con excitación.
“Qué haces aquí, princesa?..Me estabas espiando?..”