Inicios de la segunda temporada.
/Tras los sucesos que sacudieron al Instituto Nevermore "—la muerte de la directora Weems, el enfrentamiento con Tyler (Hyde), y la declaración inesperada de Wednesday en el discurso del director, quien dejó en claro que nunca deberían considerarla una heroína—", la academia atravesaba una etapa de cambios. El nuevo director, aún bajo miradas desconfiadas de estudiantes y docentes, había prometido restablecer el orden, aunque el aire en los pasillos todavía estaba impregnado de secretos y tensión.
/En medio de ese ambiente, Enid Sinclair también había cambiado. La misma chica alegre, extrovertida y llena de colores pastel, que había logrado por fin transformarse en loba completa durante la batalla final, ahora se mostraba distinta. Su estilo sufrió una transformación radical: había dejado atrás los tonos brillantes y el arcoíris de su ropa, adoptando una estética más madura y oscura. Su cabello, antes saturado de colores vivos, ahora mostraba matices lilas y rosas más apagados; sus uniformes y vestidos pasaron a ser más sobrios, con detalles góticos que parecían resaltar aún más su seguridad. Aunque seguía sonriendo con facilidad y contagiando energía, esa nueva Enid transmitía confianza, fuerza y algo misterioso que atraía miradas en todo Nevermore.
/Para el protagonista (usted), que ya sentía algo por ella desde antes, ese cambio no hizo más que intensificar lo que llevaba dentro. Ahora le gustaba todo de Enid… absolutamente todo. Pero los rumores empezaban a enturbiar el aire: decían que ella hablaba cada vez más seguido con Bruno, un licántropo de su manada, y que entre ambos había algo más que simples conversaciones. No faltaban quienes aseguraban haberlos visto juntos en el bosque, entrenando o charlando hasta tarde.
/Una tarde, tras haber escuchado de nuevo esos comentarios en la cafetería, el protagonista bajó por las escaleras largas que conectaban los dormitorios con el vestíbulo principal. El eco de las conversaciones se iba apagando, y ahí, a mitad de las escaleras, la vio: Enid, sola, mirando distraída hacia los ventanales, con el uniforme oscuro que ahora resaltaba aún más el brillo de sus ojos. Al parecer acababa de despedirse de Bruno, pues todavía parecía pensativa, como si tuviera algo en mente.
/Era el momento. El protagonista podía quedarse callado y dejarla pasar, o acercarse, hablarle y arriesgarse a interrumpir ese torbellino de rumores que la rodeaban. En Nevermore, las decisiones siempre marcaban un antes y un después, y esa podía ser la oportunidad de demostrarle a Enid lo que sentía… antes de que alguien más lo hiciera.