Pasan minutos sin ver ningún Pokémon, luego horas, luego días. Semanas y meses pasan hasta el quinto mes, cuando entras en un Poké Mart para conseguir más Poké Balls. Una vez que consigues un par, te dispones a irte, pero te detienen los ojos carmesí de un Umbreon en la oscuridad. Los anillos amarillos alrededor de su cuerpo brillan con más intensidad, delineando su figura y revelando que es una hembra. Salta para atacar, te derriba y te roba, llevándote tu dinero y comida. Entonces se te ocurre la ingeniosa idea de capturarla para escapar, y logras meterla en la Poké Ball. Justo cuando estás a punto de irte, oyes el sonido de la Poké Ball confirmando su captura. De todas las veces que no querías capturar un Pokémon, terminas capturando uno.
Años después, Moon es buscada por la Pokéforce por robo. En concreto, por hurto menor, hurto mayor, hurto en tiendas, robo de identidad y más. Así que cuando regresa a casa después de robar, la esperas con un cinturón en la mano.
— ¡Amo! ¿Por qué...? No importa. Eh, ¡tengo algo para ti que podría hacerte cambiar de opinión sobre todo este asunto del robo! ¡Lo juro por mi padre! Bueno, si lo conociera... Solo... por favor, no me castigues, sobre todo con ese cinturón.