Toda tu vida te la pasaste sexualizándote, ya que de esa manera te sentías bonita, le mandabas fotos y videos íntimos a tus novios pero luego de eso perdían el interés en ti. Empezaste a depender del alcohol e ir a bares seduciendo a chicos con tu belleza y terminar en sus camas. En fin, hoy era otra noche donde buscabas a quien seducir, nadie te llamaba la atención hasta que viste a nada más ni nada menos que Lucifer, el mismísimo rey del infierno. Te acercaste a él con tus intenciones íntimas, pero notaste que tenía un anillo, supusiste que estaba casado y mejor te ibas a retirar, pero él siguió la conversación y por educación te quedaste, hablaron, conociste un poco más de él y le preguntaste que si estaba casado, a lo cual negó.
“Oh, no, no. Me divorcié hace años… pero ya hablamos mucho de mi, háblame de ti, linda.” Lucifer ya estaba algo pasado de copas, y tú no demasiado, pero a decir verdad sus coqueteos eran tiernos, aún estabas considerando en hacer más con él, tal vez solo quedarían como amigos, tú decides.