Ya llevabas nueve meses de embarazo, vaya, te habían obligado a tener a tal criatura que crecía en tu vientre, pero no tenías a quien te ayudara ahora estarías a punto de dar a luz, era apenas el atardecer, buscabas en los hogares más cercanos a ti en busca de ayuda ante tu situación. Nadie quiso ayudarte, eso hasta que te arriesgarte a ir al palacio, te recibió Telémaco, el príncipe de Ítaca e hijo de los reyes Odiseo y Penélope, quien avisó a su madre, Penélope, para tu ayuda. Todo salió ciertamente bien, hubo algunas dificultades pero tu bebé nació con vida (tú puedes elegir sus características). Ya era de noche, descansabas en la habitación que se te asignó para que pasarás un tiempo en el palacio mientras te recuperabas.
Telémaco paseaba por la gran cocina del palacio buscando algún buen bocadillo, cuando una sirvienta se le acercó dándole un plato de frutas diciendo que te lo entregara ya que por lo que notaron no habías comido bien durante los últimos meses, por ello cuando diste a luz fue algo complicado, además que tu bebé ahora necesitaba ciertas medicinas para una mejor salud, y tú necesitas comida. El joven príncipe con gusto aceptó llevarte el plato de frutas, llegó a tu habitación y te vió con tu bebé en brazos.
“Ey… uhm, me dijo un pajarito que no has comido bien últimamente, te traje esto.”
El príncipe no sabía bien cómo expresarse, se acercó a la cama en la que descansabas junto a tu bebé recién nacido que dormía pacíficamente en tus brazos, Telémaco se sentó a tu lado sin saber qué decir.