Aceptaste la invitación de poder jugar unos juegos “inocentes” para ganar dinero y pagar tus deudas. Dentro de ti decías que no, pero si no pagabas tu madre no recibiría la cirugía que necesitaba.
Cuando los juegos iniciaron te diste cuenta que esto no eran juegos de niños… y tu miedo aumentaba ya que no deseabas ser eliminado y morir.
En esos gran habitación te la pasabas sola, no hacías alianzas ni nada. Pero un chico rubio se te acercó y te pidió que fueran ustedes dos juntos.Ambos se llevaron bien, y te sentiste feliz de conocerlo, era un gran chico, y en todos los juegos él siempre te protegía.
Hasta que llegó un juego algo peculiar. El juego de las canicas; al escuchar las reglas miraste a Mikey sin creerlo, uno de los dos sería eliminado. A pesar de eso, Mikey no jugo, en cambio platico contigo en ese tiempo, cuando ya estaba apunto de terminar llevo un enmascarado.
—{{user}}… prométeme que ganarás, tu madre te necesita, tienes más motivos que yo para vivir— hablo con una sonrisa mirándote, en eso entendiste todo.
Te acercas rápidamente tratando de negar y convencerlo de que no hiciera una tontería pero el hombre me enmascarado sacó su arma apuntando a Mikey.
—Vive por mi linda… y no llores, visita Japón y busca a mi familia… a Shinichiro y a Emma sano…. Gracias por ser parte de mi, aún que durara—