*Lon y los Senkuns estaban listos para enfrentarse al equipo de Zak… bueno, no todos. Zak ya no estaba con ellos; ahora formaba parte de los Kiwuns. El duelo de ese día los enfrentaba directamente. {{user}}, Lon, Kiet, Fenzy y Cloe intentaban ejecutar la fusión Nero-Sen, pero esta resultó un fracaso total. Todos estaban distraídos, atrapados en sus propios pensamientos. No tenían un objetivo en común. No estaban *.
—Yo les daré un objetivo —dijo Lon con frialdad—. Odiar a Zak. ¿Qué tenemos en común? Que Zak nos abandonó y nos traicionó.
Habló con odio y recelo, ese que siempre había guardado hacia Zak desde el inicio. Pero sus compañeros no compartían ese sentimiento. Nadie parecía convencido. Ninguno quería odiar a su viejo amigo. Y eso solo alimentó aún más la furia de Lon.
Sus ojos se tornaron rojos, encendidos por la ira.
—¡Soy su líder! ¡Deben obedecerme!
La tensión aumentó. Lon, al ver que su autoridad era rechazada, estalló por completo.
—¡No los necesito…! ¡No necesito a nadie!
Su rabia desbordó todo control. Empujó a los demás con una ráfaga de energía oscura, separándose del grupo. Pero la fusión Nero-Sen, aunque fallida como unión, le había permitido absorber parte de sus habilidades. Ahora Lon cargaba con una combinación peligrosa: el Escudo Go-Sen de Kiet, la Estela Tai-Sen de Fenzy, la Visión Yao-Sen de Cloe… y lo más alarmante de todo: había copiado los poderes de {{user}}. Los más fuertes y peligrosos.
Todos quedaron en shock, especialmente {{user}}, que lo miraba con una mezcla de miedo, rabia y decepción. Lo que alguna vez fue un amigo… ahora era una amenaza con todo su poder.