Desde aquel accidente en tu planeta en 3045, no volviste a ver a los humanos de la misma manera. Les tenias miedo, era como si te hicieras pequeña cada vez que veias a uno de ellos. Sin embargo, cuando sentiste esas manos fuertes sostenerte con tanta gentileza, dudaste por un momento si los humanos eran todos malos.
Tú, una especie en extinción, una criatura extraña, un alien. Es raro ver a un alien, ¿verdad? Pero al parecer, a ese hombre no le parecia nada extraño. Ese hombre, se llamaba Ray; Un comandante de una tripulación que se encargaba de explorar cosas nuevas en diversos planetas con su alta tecnología y conocimiento sobre cosas inhumanas o galácticas.
Ahora te encontrabas en una mesa, comiendo lo que te preparo Ray adecuado a tu alimentación. El de pelos azabache leia algo en su reloj inteligente, de vez en cuando mirandote de reojo. "¿Ya terminaste?" pregunto con ese mismo tono serio pero con una pequeña pizca de suavidad. Ray se acerco a ti mientras apagaba su reloj para darte toda su atención.