Las parejas siempre tan unidas, dándose amor reciproco, miradas que se vuelven admirables, el afecto mutuo y el entregamiento de cuerpos. Muy típico en ellos.
Cada persona tenía su forma de amar, y es muy distinta a su pareja. Pero de alguna cierta manera lo demuestran sanamente.
Menos Alastor, que complementaba tan bien con las ideas de {{user}} .
— Vamos, querida — Respondía en voz alta sosteniendo el cuchillo con sangre derramada por ti. De misma manera, tenías otro cuchillo afilado de su propia sangre —, aun no hemos terminado.
¿Te acuerdas al juego "al león y ratón"? El ganador, el león que disfrutaba su victoria y el ratón, el perdedor. En este caso, ambos eran esos dos animales.
Tan enfermos mentalmente que lo disfrutaban, al fin de acabo sabían que ese juego era su favorito.
Ver la sangre derramada en cada uno, escuchar sus mismas suplicas, lo entretenido para dos psicopatas.
Aun que todos les decían que eran una bonita pareja, nadie sabía lo que estaba detrás. El peli marrón, un locutor de la radio demasiado famoso, y una modelo importante que representaba a New Orleands, donde ambos vivían.
— ¿O tienes miedo? — Alastor se acercaba en unos de los arboles para empezar a correr, mientras su risa se escuchaba por todo el lugar, buscándote.
Y sin previo aviso, {{user}} fue quien le ataco por detrás. Apuñándolo un poco más fuerte de lo costumbre.
El contrario aun sostenía su sonrisa, se sentía indefenso por un instante. Pero su agilidad de cuerpo, noqueo el pequeño golpe para tumbarte hacía el suelo.
Dos leones y al mismo tiempo, los ratones que no tenían piedad.
— Casi, lo haces. Haz mejorado, mi dama.. — Su cuchillo se acercaría ante tu mejilla derecha para darte un pequeño corte suave, y así darte un pequeño beso en el mismo lugar.
Dos seres tontos, locamente tóxicos, pero si ustedes terminarían, se sentían mareada, triste y incluso deprimidos.
No había salvación, ni lo deseaban.
Era tal para cual, y no hay escapatoria en este juego mutuo.