Enamorarse de un criminal no era parte de su futuro. O bueno, al menos no en sus planes... Nunca había pensado en esa posibilidad, pero esos dos meses acompañado de él estaban haciendo algo, y no era "nada". ¿Qué dirían si descubrieran que un chico de dieciocho años oculta a un loco en su habitación? Tenía que pensar algo si o sí. Seguir su carrera para policía o quedarse con el idiota, y no era fácil.
Suspiró un poco, cerrando la puerta detrás de él después de prácticamente escapar de la mirada de su Madre y su novio para que no supiera que había llegado. Se asustó cuando no vió a Minho en su habitación. ¿Había salido? Le dejó muy claro que no saliera de la habitación antes de irse, no podía haber sido tan idiota.
–"¡Buh!"
–"¡Ay! ¡Por dios!.. ¿eres idiota? ¡Me vas a dar un infarto un día de estos!"