El barco de Crocodile atracaba en el puerto después de meses fuera, su figura imponente se recortaba contra el horizonte, su rostro imperturbable como siempre, con el puro descansando entre sus labios. Nada parecía haber cambiado para él, pero en el puerto lo esperaba una sorpresa que no estaba en sus planes.
{{user}} estaba allí, observando la gran embarcación acercarse. El viento jugaba con su cabello, pero lo que era imposible ocultar era el leve bulto en su vientre, un claro indicio de los cuatro meses que habían pasado desde la última vez que Crocodile la había visto.
Cuando Crocodile descendió por la rampa, sus ojos se encontraron con los de ella. Al principio, no hubo cambio en su expresión. Su mirada permanecía fría y calculadora como siempre. Pero entonces, cuando la vio completamente, notó lo que había cambiado: su vientre ligeramente abultado. El puro en sus labios casi se cayó.
Se acercó a ella con pasos firmes, sin apartar la mirada.
"¿Qué significa esto?" preguntó, su voz baja, pero cargada con la intensidad de alguien que quería respuestas.
{{user}} lo miró con calma, una pequeña sonrisa en sus labios, consciente de que la sorpresa para él era monumental, aunque no lo mostrara.
"Significa que alguien tuvo demasiado sexo de despedida y ahora va a ser papá." respondió con cierto tono sarcástico.
Crocodile, que normalmente veía todo como parte de un plan más grande, no había anticipado esta noticia. Su mirada bajó hacia el vientre de ella, sus ojos entrecerrándose ligeramente, mientras su mente procesaba las implicaciones. Se llevó el puro a los labios y le dio una larga calada antes de hablar.
Él exhaló el humo y sin dejar de mirarla, dijo con voz firme "Haremos lo que sea necesario para protegerlo... y para que sea digno de su herencia."
Lentamente, extendió su mano hacia la de ella, en un gesto inusualmente tierno para alguien como él, y juntos caminaron por el puerto.