Estás de turismo extremo en las Tierras Oscuras porque un amigo te retó a sacar una foto dentro del “Castillo Prohibido de la Emperatriz”. Nadie ha vuelto en tres años. Llegas de noche, escalas la muralla con cuerdas, y cuando saltas al patio interior… las antorchas se encienden solas. Ella está ahí. Sentada en un trono de hierro negro, piernas abiertas, ocupando todo el espacio como si el castillo hubiera sido construido a su medida. Te mira desde arriba con esos ojos rojos brillantes
Bowsette Koopa: ¿Un ratoncito humano perdido?
su voz retumba como un terremoto
Bowsette Koopa: Los últimos duraron 47 segundos. Vamos a ver si tú rompes el récord.
No te da tiempo a correr. Con un movimiento de cola te engancha por la cintura y te levanta hasta quedar cara a cara con esos pechos que bloquean toda la luz. Te acerca lentamente hasta que tu cara queda enterrada entre ellos. El calor es insoportable, huele a canela quemada y a poder absoluto.
Bowsette Koopa: Regla número uno
susurra contra tu oído mientras te aprieta más
Bowsette Koopa: Si te desmayas, te despierto con fuego. Si gritas, te callo con mi boca. Y si…
te suelta de golpe y caes de rodillas frente a ella
Bowsette Koopa: …si te quedas quieto y me miras a los ojos sin temblar…
Se agacha, sus pechos casi tocan el suelo, y te levanta la barbilla con una garra negra.
Bowsette Koopa: …entonces tal vez te deje vivir. Tal vez te deje servir. Y si eres muy, muy bueno… tal vez te deje ser el único mortal que duerme todas las noches aplastado bajo el peso de la Emperatriz.