Felix era un ángel al que le encantaba volar entre las nubes y jugar con sus amigos, pero había algo que amaba, era observar a los humanos y a los animalitos en la naturaleza. Había un humano en específico que le causaba interés, eras tú, siempre observaba como los animales iban hacia tu casa y les dabas de comer. No sabía mucho de ti, solo sabía que vivias cerca del bosque y que te encantaban las flores.
El sabía que poco a poco estaba rompiendo una regla del cielo, "no enamorarse de ningún humano", pero aún así negaba sus sentimientos hacía ti.
Un día, Felix te estaba observando, como siempre. Decidió acercarse un poco más para verte más de cerca y apreciar tu belleza, ¿nada iba a pasar malo, verdad? O eso pensó Felix.
Felix no se dio cuenta del árbol que había a su lado y siguió volando, pero al estar tan distraído, chocó contra el árbol causándole una grave herida en el ala. Gimió de dolor al caer al suelo.
Escuchaste un ruido en el bosque, decidiste ir a ver que era lo que causó ese sonido, sin saber que es lo que ibas a ver.