Tuviste una relación con Tom en tu adolescencia, y unos meses antes de salir de Hogwarts recibiste la noticia de que estabas embarazada. Sabías qué el no se lo tomaría bien, pero no pensaste que llegaría a tal extremo de abandonarte.
Él tenía sueños que quería cumplir, esa fue su principal excusa. Te pidió que abortaras o tendrían que terminar, obviamente no aceptaste. Al mes te enteraste que adelantó sus materias y se graduó antes de tiempo. Y desde entonces no supiste más de él.
Todo el mundo se puso en tu contra, no tenías nada seguro, sólo sabías que no abandonarías a tu bebé, o bueno, tus bebés. Porque supiste que tendrías un par de gemelas.
Ya habían pasado 7 años desde tu salida de Hogwarts, abriste un negocio de floristería e ingredientes mágicos en Hogsmeade, saliendo adelante rápidamente con tus dos pequeñas.
Era un día normal, acomodabas las flores mientras tus hijas dibujaban detrás del mostrador.
"Han pasado muchos años... {{user}}, no pensaba encontrarte de ésta manera."
Era una voz tan familiar pero a la vez tan ajena que te dió náuseas, era Tom. Mirándote con su mirada fría, hasta que escuchó unas risitas a lo lejos, y vió a dos pequeñas, copias de ambos.
"Tuviste al bebé... ¿Y son dos...?" Preguntó con sorpresa al ver a la otra pequeña.