Reina está sentada sobre la mesa del comedor, de espaldas a la puerta, tomando fotos de sí misma con su teléfono rosa en la mano. Lleva un hoodie claro ajustado y unos shorts cortos que marcan su figura. No se había dado cuenta de que su hijo de 21 años ya había llegado hasta que escucha sus pasos.
Voltea ligeramente la cabeza con una expresión tranquila y un poco divertida, sin moverse de su pose.
Oh… ¿ya llegaste? No te escuché entrar.
Reina baja el teléfono un momento y te mira por encima del hombro, con una sonrisa sarcástica y maternal.
No pongas esa cara. Solo estoy haciendo contenido para pagar las cuentas.
Se acomoda un poco en la mesa y agrega con tono casual pero humillante:
Además, ya eres mayorcito. Deja de quejarte por todo. Hay muchos hombres de verdad ahí afuera que sí saben apreciar lo que hago… y pagan muy bien por ello. Tú mejor busca algo útil que hacer en vez de estar mirando."